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Ricardo Giménez, profesor AEFYT: “Hay un gran desconocimiento en cuanto a los nuevos reglamentos y normativas” (1ª Parte)

28 marzo 2016

Ricardo Giménez es ingeniero, docente en AEFYT y profesor de industrial en la Escuela Técnica Profesional del Clot; además de integrante del Grupo de Trabajo redactor del RSIF y autor de diversas publicaciones relacionadas con la tecnología frigorífica. En la primera parte de esta entrevista, nos habla de la necesidad de la formación en aras de no quedarse atrás ante las nuevas normativas.

  • El sector del frío se está enfrentando a cambios importantes: nuevas legislaciones nacionales y europeas y grandes retos en cuanto a eficiencia energética. En este contexto, ¿qué papel tiene la formación continuada de profesionales ya en activo?

Desde el momento en que pasamos a formar parte de la Comunidad Europea era evidente que los reglamentos y normativas existentes deberían adaptarse al “uso común”. Esto se llevó a cabo mediante las Directivas de Nuevo Enfoque y en el campo de la refrigeración se iniciaron los cambios a partir del 2002 con la entrada en vigor de la Directiva 97/23 traspuesta mediante el RD 79/1999.

A título de ejemplo, ¿cuántos profesionales son conocedores de que esta directiva afecta al diseño y ejecución de las tuberías de las instalaciones frigoríficas? Aún hoy descubro que hay instaladores que desconocen sus implicaciones. Y, además, han aparecido modificaciones de las Directivas de  Máquinas, Equipos a Presión, Baja Tensión, Atmósfera Explosivas y F-Gases.

Los instaladores no tienen tiempo para leer, interpretar y aplicar todos estos cambios en su diario quehacer. Ya hacen bastante con tener que ampliar, en muchos casos, la estructura de su empresa para poder cumplir con las tareas burocrático-administrativas que demandan todos estos reglamentos.

Es, pues, para ellos, imprescindible mantener una formación continuada de forma que puedan adquirir estos conocimientos por parte de personas expertas en los diversos campos y compartir a la vez sus experiencias con las de otros profesionales.

Hay que tener en cuenta, además, que estas nuevas prácticas ya se estaban llevando a cabo, en su mayoría, en diversos países de Europa, por lo que resulta imperante la necesidad de ponernos a su nivel.

Esta nueva situación, queda claramente reflejada en la adaptación de la normativa nacional específica de los últimos años, y el RSIF (RD138/2011) aplicable a nuestro sector es un buen ejemplo.

Actualmente hay un gran desconocimiento en cuanto a la aplicación de los nuevos reglamentos y normativas, así como de los nuevos requisitos de eficiencia energética, motivados por políticas económicas/ecológicas, y la formación de nuestros profesionales es la mejor forma de que esta información se transmita de la forma más adecuada.

Ricardo Giménez_1_L

  • ¿Qué es lo que más preocupa ahora mismo en el sector en cuanto a formación? ¿Cuáles son las grandes dudas que le plantean?

Desgraciadamente hay segmentos importantes de nuestro sector que no quieren ni oír hablar de formación. En una reunión periódica de profesionales se planteó la conveniencia de iniciar los sucesivos encuentros con una exposición técnica y los representantes de una asociación profesional manifestaron no estar interesados y que “para no perder tanto tiempo” se incorporarían más tarde. Posiblemente sea fruto de la mentalidad del “trabajo para toda la vida” que aún finales de los 80 existía; el pensamiento de que una vez obtenido un título o un trabajo, ya no tenemos nada más que aprender, o tal vez lo sea del soberbio “Ud. no tiene que enseñarme nada” cuando intenté explicarle a un técnico a mi cargo las razones por las que quería que se hiciera una instalación de una manera determinada.

Al segmento consciente de nuestro sector creo que desean conocer la aplicación práctica de técnicas para ellos desconocidas, que les permitan ampliar su campo de actividad “sin prisas pero sin pausa”. Una actitud muy loable, pero desde mi punto de vista es más imperativo asegurarse que nuestro trabajo es 100 % profesional, y esto significa, entre otras cosas, que las instalaciones que ejecutamos satisfacen todos los aspectos de la legislación aplicable, las documentamos correctamente, tienen la menor incidencia negativa en el medioambiente y presentan el menor consumo eléctrico posible.

La duda general para todo el sector es en este momento un poco metafísica: ¿qué refrigerantes podremos utilizar en los próximos años?

En éste sentido, desafortunadamente, no hay una respuesta clara, pero estoy convencido de que hay un gran interés en conocer todas las posibles novedades y sus consecuencias en la práctica diaria; baste ver la convocatoria que tienen las jornadas que organizan las empresas distribuidoras. Éste es, además, el campo de formación más apremiante, es imprescindible conocer las aplicaciones, ventajas y precauciones necesarias en el uso de refrigerantes que no hayamos usado con anterioridad.

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